Consecuencias de un embarazo “no deseado”

Los cambios hormonales que se producen en el organismo de los jóvenes les hacen comenzar a experimentar sensaciones que antes no conocían. De pronto, los adolescentes sienten mayor deseo y curiosidad por tener relaciones sexuales. 

Muchos de los embarazos no deseados se producen en esta etapa y una de las causas principales suele ser el desconocimiento. Afortunadamente cada vez es menor, ya que las campañas de información y divulgación de sistemas anticonceptivos en colegios, medios de comunicación, y ambientes sanitarios son cada vez más frecuentes y asequibles.

Otro factor a tener en cuenta es el fallo en el sistema anticonceptivo: siendo el más frecuente el no uso del mismo. La excusa más común es la rotura del preservativo, cuando la realidad es que no se usa adecuadamente.

A estos factores se suma la precocidad en las relaciones sexuales y la alta fertilidad a esta edad, que hacen que esta situación sea relativamente frecuente. Los adolescentes tienen la creencia de que las posibilidades de un embarazo en una relación sexual sin protección son bajas.

Por otro lado, están las relaciones sexuales no consentidas: como la violación, o la relación sexual, bajo el efecto del alcohol o drogas, en las que la capacidad de decisión está muy disminuida, o anulada.

Tener un embarazo que no ha sido buscado es una situación compleja que afectará no solo a la persona en su vida diaria, con su pareja y proyecto de futuro, sino que distorsionará también su ámbito familiar, económico, laboral, etcétera.

Para las madres, el embarazo no deseado supone un cambio brusco en su salud, que se puede complicar por no acudir a controles gestacionales, continuar fumando, o no llevar a cabo los tratamientos básicos como el ácido fólico…Todo ello puede suponer también un aumento de riesgo para el momento del parto (complicaciones obstétricas).

En cuanto a los aspectos psicológicos de esta situación cabe destacar problemas emocionales, tales como la depresión, síndrome del fracaso de la madre, sentimiento de pérdida de la juventud, etcétera. En esta misma línea, suelen interrumpirse o abandonarse los estudios, y rara vez se reanudan con posterioridad.

A nivel socio-económico, esta situación de embarazo no deseado conlleva familia monoparental y/o desarraigada, con matrimonios forzados y posteriores divorcios o separación. Muchas de las mujeres afectadas basan sus gastos en los presupuestos paternos porque poseen menor instrucción, por tanto tienen menor oportunidad de empleo, lo cual favorece un bajo nivel económico.

Para los hijos de madres adolescentes, el embarazo del que provienen supone un aumento de la morbimortalidad, relacionado con bajo peso, prematuridad, disminución de la lactancia materna y peor nutrición. Con respecto a su educación, el desarrollo escolar suele estar menos supervisado por la madre. En general, el niño suele crecer en una familia monoparental, con una peor vivienda y alto nivel de pobreza a nivel socio-económico.

Por este motivo, la decisión tanto de continuación como de interrupción deberá ser meditada, valorando pros y contras, contando con la opinión de los padres, tutores, pareja y el consejo de profesionales sanitarios.

Para evitar en la medida de lo posible llegar a esta situación, consulta a tu médico especialista sobre los métodos anticonceptivos disponibles y cuál se adapta mejor a tu situación personal.

"El contenido que se proporciona en esta literatura es información general. En ningún caso debe sustituir ni la consulta, ni el tratamiento, ni las recomendaciones de su médico”.

Dr. Manuel Marcos Fernández
Jefe de Ginecología y Obstetricia HM Hospitales
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