¿De qué depende la elección del método anticonceptivo ideal?

En cualquier circunstancia y edad, la elección de un método anticonceptivo debe basarse en dos premisas básicas: la primera es que no existe un método ideal, y la segunda que la elección implica una opción libre e individual. Por ello se hace necesario tener en cuenta las características individuales de los usuarios y adecuar las estrategias de intervención a sus necesidades y expectativas. Esto es especialmente relevante en el grupo de adolescentes por las características biológicas, psicológicas y sociales que condicionan su comportamiento sexual y reproductivo, y por las especiales e importantes repercusiones que el embarazo no planificado tiene en este grupo de edad.

La consulta de anticoncepción en la adolescencia exige tener en cuenta una serie de factores que directa o indirectamente inciden sobre el elevado riesgo de embarazo en este grupo de edad: inicio precoz de las relaciones sexuales coitales, relaciones sexuales irregulares, con frecuencia espaciadas y muchas veces no previstas, escasa y deficiente utilización de métodos anticonceptivos, etcétera.

La anticoncepción en la adolescencia debe reunir una serie de requisitos por las circunstancias y características especiales de esta edad:

  • Debe tener en cuenta el grado de maduración biológica y no interferir en el desarrollo y el crecimiento estatural.
  • Debe ser reversible salvo que casos excepcionales, como enfermedades o deficiencias psíquicas aconsejen lo contrario.
  • Debe ser adecuado a su actividad sexual, valorando el tipo y frecuencia, y la existencia de compañero no monógamo o cambios frecuentes de pareja.
  • Debe ser de fácil realización. Los métodos cuyo uso requiera mayores cuidados pueden ser rechazados o mal utilizados por los adolescentes.

En ausencia de un método anticonceptivo ideal, es muy importante poner a disposición de los adolescentes la gama más amplia posible de métodos anticonceptivos, analizando detalladamente cada uno de ellos en relación a las variables biológicas, psicoactivas, socioeconómicas y los valores del entorno en los que se desenvuelve. Así, factores como la edad, la situación familiar, el entorno social, el nivel educacional, las características de la actividad sexual y el grado de maduración psicológica deben ser evaluados sistemáticamente, individualizando la indicación anticonceptiva y tratando de promover que el/la adolescente se sienta partícipe en la elección.

La elección o indicación de un método anticonceptivo en la población adolescente debe contemplar factores dependientes del método: perfil del método y factores dependientes del usuario: perfil del usuario.

En relación al perfil del método importa:

  1. Eficacia. Se refiere a la capacidad del método para evitar el embarazo. No siempre es una cualidad inherente al método en sí, en muchas ocasiones la eficacia teórica dista de la eficacia real al estar condicionada por la utilización por parte de la usuaria.
  2. Seguridad. Se refiere a la capacidad de un método para alterar positiva o negativamente la salud. La elección segura debe valorar el estado de salud del/de la potencial usuario, así como las contraindicaciones e indicaciones de cada uno de los métodos anticonceptivos.
  3. Reversibilidad. Se refiere a la recuperación de la capacidad reproductora al interrumpir el empleo del método anticonceptivo.
  4. 4. Facilidad/complejidad de uso.
  5. Relación con el coito, en cuanto que su empleo pueda afectar o no a la calidad de la relación percibida por el/la usuario, motivando positiva o negativamente su uso eficaz.
  6. Precio
    1. En cuanto al perfil del usuario, interesa la edad, el perfil de salud, nivel educacional, entorno familiar y grado de maduración psicológica, que condiciona la motivación, la aceptabilidad, el cumplimiento y el control o seguimiento del método.

      La contracepción en los adolescentes tiene, por lo tanto, una doble vertiente: fisiológica y de comportamiento. Parece evidente que en el adolescente es esencial que el método anticonceptivo elegido le ofrezca una protección tanto frente a enfermedades de transmisión sexual (ETS) como frente a embarazos no deseados.

      En cualquier circunstancia, la ayuda del ginecólogo es fundamental para tenes una buena información sobre anticoncepción para los adolescentes.